La identidad mexicana ha sido vinculada con humor desde hace ya siglos. Octavio Paz se refirió en varias ocasiones a esto y escribió que “si a veces nos burlamos de nosotros mismos con la acrimonia con que nos burlamos diariamente de los otros, es porque somos siempre dos: el yo y el otro” (Conjunciones y disyunciones). No es casual que una serie de libros sobre la historia política mexicana del siglo veinte, por ejemplo, haya sido llamado Tragicomedia mexicana (José Agustín). Es común que situaciones trágicas oadversas, como desastres naturales o violencia, sean rápidamente tratados enconversaciones privadas y públicas con chistes o chascarrillos. Más que analizar esta composición, el evento propuesto aquí busca repensar la mexicanidad a partir de nuevas formas de hacer comedia.
Los experimentos humorísticos: uno es sobre humor indígena decolonial parte de una investigación antropológica propia; y el otro es mediático, específicamente un espectáculo noticiero-satírico local. En esta evento ambos proyectos son presentados por los actores involucrados. Dichas presentaciones serán seguidas por diálogos con el público para aclarar dudas o explicar sus características. El propósito principal es provocar reflexiones sobre posibles y deseadas formas de evolución de la mexicanidad desde el humor. Esto, porque a pesar de que el humor es omnipresente en nuestra sociedad, usualmente reproduce o mantiene relaciones dañinas o desfavorable para grupos sociales específicos, así como un sentimiento general de minusvalía de lo mexicano en relación con ciertos elementos extranjeros. En gran medida, las formas de comedia pública en México (ya sea en espectáculos en vivo, medios establecidos, redes sociales, u otros) manifiesta visiones racistas, misóginas, clasistas o vulgares. En casos de humor político, usualmente mantienen vicios añejos de censura, relaciones corporativistas o clientelares, o de sumisión. Vale la pena, entonces, denunciar dichos modelos de humor como obstáculos para un tipo de mexicanidad igualitaria, democrática y justa. Pero no se trata sólo de denunciarlos, sino de ofrecer alternativas humorísticas que ayuden a ver más allá y jugar con lo que podría ser positivo en las relaciones sociales en nuestro país. Estos cambios no están limitados a manifestar necesarios ajustes de instituciones gubernamentales y privadas, sino que se refieren a un marco simbólico entre los pobladores de este país. Dicho marco simbólico es considerado como fundamental para sustentar imaginarios positivos que exijan derechos y relaciones respetuosas con todos los habitantes de este país. El humor puede ser crítico y constructivo. No se trata de descalificar, sino de procurar opciones de cambio.
Fechas: 18 de septiembre | 10 a 15 h
Lugar: Auditorio I Edificio H, CUCSH



