Angela Schrott es catedrática de Lingüística Románica en la Universidad de Kassel. Actualmente es Senior Fellow en la Sede Principal del CALAS donde desarrolla su proyecto sobre las representaciones de las riquezas americanas en textos redactados por autores semicultos en los siglos XVI y XVII. Dentro de esta investigación se analizan diferentes tipos de textos: relaciones, crónicas, historias y cartas. En esta entrevista nos comparte cómo estas personas describen las riquezas en las Américas y en qué medida estas representaciones se pueden inscribir en una prehistoria del extractivismo moderno.
El concepto central de tu investigación es la riqueza. ¿Qué concepciones de la riqueza se reflejan en los textos?
Angela Schrott: En la mayoría de los textos se destacan tres tipos de riqueza. Ocupan un lugar central el oro, la plata y otras joyas; también son importantes los recursos humanos, es decir, los «yndios e yndias», que se entregan junto con las tierras a los «vecinos» y son explotados y esclavizados como mano de obra. Además, se destaca la fertilidad de las regiones conquistadas, que prometen cosechas abundantes. A menudo esta fertilidad de las colonias se describe en contraste con las condiciones desfavorables que se dan en España. En general, la visión de las riquezas es utilitarista: se trata del beneficio económico de la conquista y la colonización.
¿Cómo se representan estas riquezas lingüísticamente?
AS: Los autores utilizan diferentes técnicas. A menudo encontramos enumeraciones muy largas y precisas. Por un lado, sirven como documentación exacta; por otra parte, se trata de impresionar al lector y transmitir una sensación de abundancia mediante la enumeración de objetos concretos. Otra técnica es el topos de la indecibilidad, que también conocemos de nuestro lenguaje cotidiano: en lugar de dar una descripción, subrayamos que algo es tan maravilloso que no se puede describir adecuadamente con palabras. Esta técnica también la encontramos en los textos: las riquezas capturadas son tan grandes que no se pueden describir con palabras o que una enumeración llevaría demasiado tiempo.
En tu proyecto de investigación introduces el término de semicultos, ¿quiénes eran estas personas?
AS: Los semicultos son personas con poca práctica en la redacción de textos, pero que, debido a sus condiciones de vida, se ven obligadas a poner mano a la pluma. Los conquistadores del siglo XVI se encuentran en una situación de este tipo: deben escribir cartas para mantenerse en contacto con sus familias y deben redactar informes para las autoridades de la Corona. Los semicultos no son un grupo homogéneo, pueden tener una formación muy diferente y una experiencia muy variada en la redacción de textos. Lo que tienen en común es que deben redactar textos para los que no han recibido formación específica.
Cabe destacar que el término «semicultos» no es negativo, es simplemente un término descriptivo que explica que no son profesionales de la escritura. Muchos semicultos logran muy bien sus objetivos comunicativos, porque recurren a técnicas de la oralidad. Un ejemplo lo encontramos en la Memoria de Juan Ruiz de Arce, quien estuvo presente en la captura y el asesinato de Atahualpa en Cajamarca. Este conquistador es un escritor relativamente inexperto, pero consigue reproducir las negociaciones de Atahualpa con los españoles en un diálogo que transmite oralidad y vivacidad.
La conquista y colonización del llamado Nuevo Mundo estuvo marcada por la violencia. ¿Qué ejemplos de violencia has podido ver en tu análisis?
AS: La violencia está omnipresente en los textos y se manifiesta sobre todo en el trato que reciben las comunidades indígenas, que son repartidas como botín entre los conquistadores. Las personas son tratadas como objetos. Veamos un ejemplo: los conquistadores obligan a las comunidades indígenas a abastecerlos de maíz. Junto con el maíz se entregan también «yndias», cuya tarea es preparar tortillas para los españoles. Sin embargo, en este contexto también se insinúa que las mujeres sufren violencia sexual por parte de los españoles. Es revelador que la violencia sexual solo se insinúe en la mayoría de los casos, mientras que otras formas de violencia se representan de manera muy drástica y transparente.
Volvamos al tema de la explotación. ¿En qué medida contienen los textos una «prehistoria del extractivismo»?
AS: Los conquistadores ven el Nuevo Mundo como un territorio que descubren, conquistan y pueblan para la Corona española. La tierra y sus recursos minerales, las personas y su cultura son recursos que se explotan. En muchos textos se trata a las personas como objetos: los «yndios e yndias» se enumeran al igual que los alimentos o las joyas, y de este modo se les priva de su humanidad. La cultura y la religión de los indígenas son despreciadas y destruidas. Para dar un ejemplo me remito a un texto de Alonso Borregán. En su crónica sobre la conquista del Perú el tema central es el oro. Borregán no solo busca minas de oro, sino también tumbas para saquear sus tesoros. El conquistador describe su plan de explotar «minas y tumbas», y esta lacónica enumeración deja claro que no ve ninguna diferencia entre ambas; son lugares donde se puede extraer oro. El caso de Borregán muestra que los conquistadores están obsesionados con el oro y otras materias primas y, por lo tanto, representan una prehistoria del extractivismo. Estas actitudes se reflejan en las estructuras lingüísticas que encontramos en los textos. Como lingüista, mi objetivo es revelar estos patrones y mostrar cómo la explotación del Nuevo Mundo se refleja en la elaboración de los textos.

