En América Latina y el Caribe se desarrollan intensas disputas por horizontes de sentido emancipadores que cuestionan al poder, contra formatos utilitaristas que buscan legitimarlo. Estas confrontaciones reflejan tensiones entre tendencias autoritarias y luchas por controlar el sentido del poder y su dirección. Fenómeno que se vincula tanto con el avance de las extremas derechas a nivel nacional e internacional, así como con derivas autoritarias, presentes o potenciales, en gobiernos que se identifican como progresistas o de izquierda.
El avance de la extrema derecha en la disputa por la hegemonía cultural es paralelo al debilitamiento de la apertura crítica en algunos gobiernos progresistas. En ciertos casos, se observa una actitud autoritaria frente a la crítica interna, lo que deteriora los espacios democráticos, en prácticas como la persecución, difamación o intimidación de voces críticas, o el encarcelamiento, lo que limita el debate intelectual y cuestiona la vigencia de una crítica emancipadora en contextos de izquierda y progresismo.
Este contexto plantea interrogantes sobre el papel del pensamiento crítico en escenarios autoritarios. Es crucial comprender por qué, incluso gobiernos progresistas, restringen la crítica emancipadora en lugar de integrarla democráticamente. Aunque históricamente la extrema derecha busca clausurar el pensamiento crítico, se esperaría que los proyectos progresistas abrieran estos espacios, lo cual no está ocurriendo. Al contrario, persisten los desafíos sobre cómo sostener una labor crítica cuando existen riesgos personales y se reducen los espacios de expresión pública. Particularmente, frente a una exacerbada intervención estadounidense contraria al sentido emancipatorio de pueblos y naciones.



