Es común que durante la niñez y la adolescencia reflexionemos poco sobre la importancia de la salud y el bienestar. Hasta que comenzamos a ser independientes es cuando nos damos cuenta de las repercusiones que tienen nuestras decisiones sobre nuestra vida. Por ejemplo, cuando cobramos nuestro primer salario, si no gestionamos adecuadamente nuestras finanzas, es posible que nos encontremos con pocos recursos al final de mes. Lo mismo sucede con las decisiones que tomamos sobre nuestro cuerpo: basta con haber consumido alimentos en exceso en la noche para experimentar problemas al dormir, o bien decidir ver alguna serie, o revisar nuestras redes sociales hasta la madrugada, para lamentar esta decisión al día siguiente, sobre todo si tenemos que trabajar o ir a la escuela.