Lázaro Cárdenas, un líder forjado en la revolución

estudiadas de este país debido a las importantes reformas agrarias, laborales y sociales que ocurrieron durante su mandato. No obstante, una relación que es poco mencionada al hablar del personaje es la importante influencia que ejerció la revolución mexicana, de la que hizo parte activa, en su forma de pensar una vez llegó al poder. 

Este fue el tema de la más reciente conferencia del Seminario Internacional Historia y Memoria de Violencia y Conflictos en América Latina, que organiza Uninorte en conjunto con el Instituto CAPAZ, el Centro CALAS y la Universidad Justus-Liebig-Universität Gießen. El invitado fue Alejo Maldonado, de la universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, quien concentró su charla en la vida de Cárdenas antes de la presidencia y cómo el contexto lo forjó y lo convirtió en el líder que realizó importantes cambios para el rumbo de su país. 

Cárdenas nació en 1895, en la etapa madura de lo que se conoce como el Porfiriato, una época en la que México estuvo bajo control del militar oaxaqueño Porfirio Díaz. Este tiempo se caracterizó por grandes concentraciones de la tierra, de formación de grandes latifundios de capital extranjero y nacional, y de grandes empresas mineras, textiles y del petróleo. 

Durante el mandato de Díaz, México comenzó a tecnificarse, con desarrollo de vías, especialmente con rieles y locomotoras, pues la idea era extraer la producción de las haciendas y llevarlas a los puertos y ciudades fronterizas con Estados Unidos. La riqueza de las élites en la época se mantuvo con unas condiciones de sobreexplotación laboral. 

Esto va a ser una de las principales causas que motivaron a la revolución de 1910, en cabeza de Francisco Madero. La ofensiva revolucionaria fue imparable para los generales y a los pocos meses, y con la ayuda de la insurgencia que se daba en el norte y sur del país, Madero tomó el poder en 1911. 

Su mandato fue corto, pues el 22 de febrero de 1913, el Ejército se levantó en armas, lo tomó preso y asesinó. Ese mismo año, con tan solo 18 años, Cárdenas trabajaba de impresor en su natal Jiquilpan, un pueblo en el estado norteño de Michoacán, donde reprodujo un manifiesto revolucionario llamando a las armas. Por ello tuvo que huir y se unió desde temprano a las filas del ejército revolucionario en una época muy difícil para los michoacanos que luchaban contra un enemigo muy bien armado con pocos hombres, armas y municiones. 

En 1914, la causa revolucionaria, con sus tres cabezas visibles Francisco Villa, Emiliano Zapata y Venustiano Carranza, triunfó y se firmaron los tratados tras la derrota. Aún cuando ganaron, había tensión entre los tres líderes por diferencias militares, políticas e ideológicas. Esto desencadenó en una lucha entre facciones, de la que hizo parte en su juventud Lázaro Cárdenas en el estado de Sonora, en la frontera con Estados Unidos. 

Tras derrotar a fuerzas villistas, se quedó en este estado hasta 1918. De acuerdo con Alejo Maldonado, durante este tiempo conoció las iniciativas y pensamientos de Plutarco Calles y Adolfo de la Huerta en Sonora, quienes fueron gobernadores que impulsaron movimientos desde el punto de vista educativo, organizaron el congreso obrero, fijaron salarios mínimos y evitaron que latifundistas siguieran despojando tierras. 

Cárdenas adaptaría e implementó varias de estas ideas durante su mandato en la gobernación de Michoacán entre 1928 y 1932. Fundó la Confederación Michoacana Revolucionaria del Trabajo, una central que aglutinaba a sindicatos de todo tipo de trabajadores, quienes participaban de manera activa en la parte administrativa y operativa de su gobierno. De esta forma ganó control político y corporativo de las fuerzas sociales y así pudo enfrentar a los hacendados y repartir tierras.

También logró una relación con los distintos sectores de la sociedad, incluyendo la iglesia, pues, como gobernador apacigua el movimiento cristero y media con sus líderes. El conferencista explicó que su política se basaba en la negociación, control del poder e intervención y lo mostró repartiendo tierras, subiendo salarios a profesores, apoyando a sectores obreros e indígenas y tomando como bandera el fortalecimiento de la educación. 

La buena gestión generó, desde Michoacán, un movimiento político a favor de Cárdenas, que posteriormente lo llevó a la Presidencia de la República. Una vez allí, explicó Maldonado, no se inventa nada desde el punto de vista jurídico sino que hizo reformas bajo el fundamento asentado en la Constitución de 1917. En esa carta magna estaban las reformas en materia educativa —creó el Instituto Politécnico Nacional (IPN) y el Colegio de México—, laboral, con la incorporación de varios actores a los diálogos, y agraria, que trastoca la gran propiedad heredada de la Colonia y afianzada en el siglo XIX. 

Al llegar a la presidencia, Cárdenas ya tenía la experiencia forjada de los años vividos en la revolución, el conocimiento de las regiones, donde vio, sintió y forjó su pensamiento. Al término de su mandato, se fortalecieron las instituciones nacionales mexicanas, los tres poderes de gobierno, educación, salud; se dieron grandes cambios en materia agraria y social. “Con Lázaro Cárdenas se cierra el ciclo revolucionario que empezó en el proceso armado en el 1910”, concluyó el conferencista. 

Autor: Leonardo Carvajalino

Fuente: https://www.uninorte.edu.co/web/grupo-prensa/noticia?articleId=15876066&...

Para ver la conferencia: https://www.youtube.com/watch?time_continue=1&v=YzlXRzkyaSs&feature=emb_...

Fecha: 
Thursday, September 17, 2020