1918-2018: El historiador Martín Bergel reflexiona sobre pensamiento latinoamericano frente a la idea de crisis

La tarea del historiador se describe muchas veces en estudiar y analizar el pasado para sacar conclusiones sobre el presente y el futuro. Aunque sentimos muchas veces que estamos ante retos nuevos, fruto de avances tecnológicos, culturales, económicos o sociales y en buscar términos adecuados para describir ciertos fenómenos, el historiador astuto muestra que en épocas pasadas ya se empleaban conceptos parecidos. Tal es el caso de la idea de que estamos viviendo una «crisis global» o «crisis civilizatoria», concepto que en estos días está recobrando fuerza ante amenazantes fenómenos como el cambio climático, el declive de la democracia representativa liberal ante los avances de nuevos nacionalismos excluyentes y populismos, y -actualmente- el peligro de una nueva pandemia.

Hace poco más de 100 años, el mundo experimentó su primer conflicto bélico de alcance global. La «catástrofe originaria» del siglo XX había desolado y destruido la vieja Europa que entró en decadencia (Oswald Spengler) e indefensa ante un virus como la gripe española probablemente causó más muertos que los combates de la guerra. Para muchos pensadores europeos de la época, el optimismo que habían puesto en el continuo avance y el progreso de la civilización se desvaneció frente a un pesimismo sobre el futuro de las sociedades occidentales.

Esto es el panorama en el cual el historiador argentino Martín Bergel sitúa su contraposición sobre la idea de la crisis civilizatoria y que presentó el miércoles, 4 de marzo, en el ciclo de las conferencias magistrales CALAS en la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz. A Bergel que está a punto de concluir una estancia de cuatro meses como investigador invitado del Centro de Estudios Latinoamericanos Avanzados en Guadalajara, le interesa ante todo estudiar, en qué medida participaron y participan los intelectuales latinoamericanos en esta «conversación global» sobre la idea de crisis. Enfatiza que no se trata de buscar simplemente las diferencias y similitudes en el sentido de hacer una comparación, sino de vincular e interrogar estos dos momentos, para proponer que tienen una lectura y probablemente respuestas desde América Latina.

La conferencia que ofreció Bergel se enfocaba sobre el primer momento; haciendo hincapié en como algunos de los intelectuales más relevantes de los años 20 en América Latina como: el argentino José Ingenieros, el peruano Juan Carlos Mariátegui y el mexicano José Vasconcelos, trataron de entender lo que estaba aconteciendo en el viejo mundo y sacaban conclusiones para las sociedades de América Latina. Bergel, profesor-investigador de la Universidad de Quilmes y la Universidad Nacional de San Martín en Argentina, resalta que en este contexto no solamente la guerra era un parteaguas que provocó reflexiones desde América Latina, sino también la Revolución Rusa que para muchos pensadores inicialmente albergaba la esperanza que de las cenizas del desastre violento podrían emerger sociedades más justas y solidarias. Bergel cita a Ingenieros para quien la crisis que vive marca el principio de otra era humana, «un puente hacía el porvenir». Por cierto, una interpretación que comparte con Mariátegui que aboga por un pensamiento marxista regenerado desde la periferia latinoamericana para que se hiciera realidad una «civilización socialista» como sucesora de la moribunda civilización capitalista. Por su parte, José Vasconcelos apostaba que América Latina podría tomar la delantera de la civilización gracias a la propuesta utopía de la «raza cósmica» que lograba apaciguar las contradicciones sociales y nacionales gracias a su capacidad de asimilación las diferencias humanas.

Basado en las lecturas de estos tres autores, el especialista en historia intelectual concluyó que los grandes pensadores latinoamericanos de la posguerra de 1914, que sembraba en gran parte del Occidente el pesimismo, contemplaban que de la catástrofe podría resaltar un mundo mejor. ¿Algo parecido pueda ocurrir ahora? Bergel deja esta pregunta abierta.

Estamos indudablemente en un momento en el cual la figura del intelectual ha perdido importancia. ¿A quién leemos, quien ofrece orientación y es una referencia? No hay consenso. No obstante, la conferencia ofreció algunas pistas sobre el pensamiento neo-feminista o el movimiento ambientalista en América Latina que avanza -frente al fracaso del modelo-económico-explotador- ideas en cuanto a una posible renovada relación entre humanidad y naturaleza, como es el «buen vivir». Probablemente la respuesta latinoamericana a las crisis civilizatorias globales no se encuentra en los libros de sus grandes estadistas contemporáneos, sino en la fuerza y la imaginación de sus movimientos sociales.

Fecha: 
Wednesday, March 4, 2020
Lugar: 
Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz