Plataforma para el diálogo "Crisis migratorias en las fronteras de América Latina"

Esta plataforma analizará y debatirá las crisis migratorias en las zonas de frontera de América Latina. Está abierta a la comparación con Europa y otras regiones del mundo. Distintas zonas y países viven una crisis migratoria y una crisis en sus fronteras. Esta crisis no deriva necesariamente de motivos cuantitativos, ya que en la historia humana y en la historia del siglo XIX y XX pueden encontrarse numerosos casos donde la proporción de migrantes fue mayor en varios países, entre otros en los países que recibieron inmigrantes europeos en América Latina. Sin embargo, los incrementos de las desigualdades territoriales y el salto cualitativo de la xenofobia plantean escenarios de altísima tensión social y política.

Migración y violencia se articulan tanto en los procesos que motorizan la decisión de emigrar como aquellos que hacen a la vida de muchos inmigrantes en la sociedad de destino. La violencia de la desigualdad, de la guerra, de la exclusión y discriminación provoca expulsión de poblaciones. Los discursos y acciones de odio se multiplican en muchas sociedades y hacen difícil para los migrantes escapar de manera efectiva a esas violencias. Como conflicto que ocupa un lugar central en la agenda social y política, también ha habido importantes iniciativas orientados a la paz y a la resolución pacífica de los conflictos.

 

Esta propuesta se asienta en tres ideas fuertes:

Primero, considera el imperativo de atender a las dimensiones macro y meso escalares que se articulan a través de estas crisis migratorias. La conflictividad que se observa en los nuevos regímenes de gestión de la migración en América Latina, Europa y Estados Unidos remite a un cuadro de reorganización económica internacional, caracterizado por la deconstrucción de concepciones y lógicas vinculadas a la globalización. A partir la caída del Muro de Berlín, en 1989, se hicieron hegemónicas la percepción política de la falencia de los grandes relatos interpretativos de los procesos sociales y la euforia sobre la posible expiración de las ideologías, naciones, Estados y fronteras en el marco de un mundo globalizado. Se impuso un consenso neoliberal amplio y sólido, que sólo entró en crisis en el cambio de siglo en América del Sur y después de la crisis de 2008 en Europa y Estados Unidos.

En el marco de este cambio de eras, la geopolítica de los países del norte global giró agudamente hacia una lógica de control militarizado que criminaliza las migraciones sur-norte y a los sujetos que las protagonizan. Así, aquellos grupos migrantes provenientes de los países del sur global se configuraron en los imaginarios del mundo desarrollado como “invasores indeseados”. Su marginalidad se produjo, paralelamente, como un fenómeno de representación identitaria, a partir de las intersecciones de jerarquías y clasificaciones étnicas, religiosas, de género y nacionalidad hegemónicas en el norte global.

Como consecuencia, se expandió una radicalización de movimientos xenófobos, antiinmigrantes, nacionalistas que conforman un claro retroceso de la democracia en el escenario internacional. Esos procesos tuvieron, en 2016, dos triunfos relevantes: el Brexit y Trump. No obstante, los usos estratégicos de este manejo de la cuestión migratoria fueron asumidos por la derecha y extrema derecha en diferentes contextos latinoamericanos ya desde 2015. En Argentina, el decreto de Mauricio Macri que busca desvincular la ley migratoria de su respaldo en los derechos humanos constituye un claro ejemplo. Por otro lado, el discurso xenófobo y anti migratorio fue parte fundamental de la última campaña presidencial brasileña. El candidato victorioso, Jair Bolsonaro, repetía la misma frase empleada por Trump y por el actual presidente chileno, Sebastián Piñera, en sus comicios: “hay que tratar las fronteras como si fueran nuestras casas”, reincidiendo en una lectura patrimonialista (y androcéntrica) de los territorios fronterizos. Se reincorporan, en diferentes contextos latinoamericanos, concepciones de control fronterizo que retoman las doctrinas de seguridad nacional características de las dictaduras de la región entre los 70s y 80s.

Con relación a esta primera idea fuerza, la presente plataforma será un marco para indagar cuál sería el papel de la crisis migratoria latinoamericana en este proceso geopolítico internacional. ¿Cuáles son los rasgos de la enunciación de las fronteras en los territorios donde el conflicto migratorio se materializa en América Latina? ¿Qué consecuencias este reordenamiento de la concepción de fronteras y de la criminalización de la migración tiene para la democracia en la región? ¿Cómo los actores de la migración son representados y se autorrepresentan en relación a tradicionales discursos de una identidad sedentaria, y cómo se concibe una identidad transfronteriza?

Segundo, esta plataforma contempla que la comprensión de estas crisis migratorias y de la violencia que las viene caracterizando demanda una mirada interregional, que articule las perspectivas sobre los flujos migratorios latinoamericanos producidos desde Europa y desde América Latina, superando la fractura entre los análisis que focalizan la dimensión sur-norte y la dimensión sur-sur de estos procesos.

América Latina es una de las áreas del mundo que más emite población migrante hacia el norte global. La preocupación por las configuraciones de este flujo sur-norte ha despertado gran interés entre investigadores de diferentes países europeos y en Estados Unidos, alimentando la construcción de aportaciones centrales para las ciencias sociales, como la teorización sobre las redes y procesos transnacionales. En contrapartida, las migraciones sur-sur, aquellas que tienen lugar entre países latinoamericanos y que involucran sus regiones transfronterizas, son abordadas más frecuentemente por investigadores vinculados a las universidades de la región.

Muchos de estos flujos intrarregionales obedecen a procesos históricos, de larga duración, que fueron particularmente potenciados, desde 2001 en adelante, por el cambio de regímenes fronterizos en Estados Unidos –destino prioritario de la migración latinoamericana. Por ejemplo, durante décadas hubo migraciones desde Colombia hacia Venezuela, desde diferentes países del Cono Sur hacia la Argentina, desde Nicaragua hacia Costa Rica, desde República Dominicana hacia Puerto Rico, y así sucesivamente. Desde inicios del siglo, en el extremo sur, Chile se convirtió en un país de atracción de inmigrantes regionales –inicialmente peruanos, bolivianos y, luego, colombianos, venezolanos y haitianos–. A su vez, los paraguayos y bolivianos comenzaron a migrar hacia Brasil en los 90s. Este país también ha recibido una relevante migración haitiana a partir de 2010 y ha emitido numerosa población a Paraguay (segundo destino internacional de la migración brasileña, después de EEUU).

Con todo, este cuadro de migración intrarregional viene atestiguando la irrupción de situaciones específicas que configuran, en esta transición a la segunda década del siglo XXI, procesos de creciente violencia. Contextos de inestabilidad e inequidad económica, desprotección ciudadana, disminución de las redes estatales, conflictos militarizados, violencia de género y tensiones en las relaciones y gestiones de territorios fronterizos vienen empujando poblaciones enteras a emprender desplazamientos dramáticos en América Latina. Los territorios fronterizos se han perfilado como escenarios centrales de estos dramas humanitarios.

El principal ejemplo proviene, quizás, de Centroamérica: la caravana de casi 5.000 personas marcha desde octubre de 2018 –habiendo salido de Honduras y arrastrando a más y más personas mientras avanza– en dirección a la frontera México-EEUU. La mitad de sus integrantes son mujeres y niños. Este dato marca un cambio en el perfil del migrante que llega a esta frontera: el número de adultos baja, mientras las familias monoparentales femeninas con niños son cada vez más numerosas. Muchas de estas mujeres son empujadas a migrar por la violencia de género. Varios de los migrantes que componen la caravana –1.500 aproximadamente– han pedido asilo en México. Donald Trump, a su vez, amenazó con cerrar la frontera con este último país si su gobierno no lograra contener la caravana.

Otro ejemplo nos aporta Venezuela: se calcula que más de dos millones y medio de venezolanos han emigrado en los últimos años de su país, alrededor del 7% de la población. El 90% de sus países de destino fueron latinoamericanos. Además de las rutas aéreas, se han utilizado rutas marítimas en dirección al Caribe y rutas terrestres no sólo hacia Colombia y Brasil, sino hacia otros países de América del Sur. Según ACNUR, en todos los países los migrantes han sufrido ataques xenófobos, siendo Brasil, Colombia y Perú los que más registran violencias de este tipo. El clima de hostilidad creciente llevó muchos venezolanos a regresar. En Colombia, ha habido ataques físicos, como el ocurrido en enero en Cúcuta con bombas molotov. En Brasil, un campamento de migrantes venezolanos en Pacaraima (en la Amazonia brasileña, donde se sitúa el principal puerto de acceso desde Venezuela) fue incendiado por residentes brasileños. Unos 1200 venezolanos fueron obligados a regresar. El entonces presidente, Michel Temer, envió militares a “contener” la situación.

En una línea parecida, brotes xenófobos en contra de la migración haitiana en Chile han ganado extensa e intensa divulgación en los medios de comunicación, constituyendo uno de los principales elementos de articulación de opinión pública de la presidencia de Sebastián Piñera. En el marco de acciones legales para reducir el contingente haitiano en el país, Piñera decretó un programa de “retorno humanitario” que viene repatriando sistemática y masivamente a ciudadanos haitianos. Se emplean aviones fletados por el gobierno que vuelan de Santiago a Puerto Príncipe repletos. A los y las haitianas no se les brinda cualquier apoyo económico, psicológico o jurídico. Al adherir al programa, ellos y ellas quedan impedidos de regresar a territorio chileno en nueve años. Esta prohibición solo está prevista en la normativa chilena para los extranjeros que han delinquido en el país. Así, el “retorno humanitario” iguala legalmente los haitianos a los imputados penales, en una clara criminalización del contingente migratorio que más violencia racista ha sufrido en el país en los últimos años. Procesos de racialización y criminalización muy similares vienen siendo aplicados también hacia la migración colombiana en el norte de Chile.

La plataforma será un marco para indagar, entonces, sobre estas configuraciones de la violencia asociada a las crisis migratorias: ¿qué papel ellas ocupan en la constitución de identidades en disputa y en los (nuevos) usos políticos del racismo, xenofobia y misoginia?

Tercero, la plataforma propone diálogos interdisciplinares, buscando la interpelación entre diferentes perspectivas sobre los procesos identitarios. Se comprende que el abordaje de la dimensión identitaria del fenómeno implica considerarla en su aspecto económico, político y simbólico.

En diferentes países latinoamericanos se observan procesos relativamente exitosos de inserción de los migrantes en términos de ascenso económico. A veces, se vincula con la ocupación de nichos ocupacionales específicos. En cualquier caso, ascenso económico en términos de poder adquisitivo no debe confundirse con ascenso en términos de estatus o prestigio. Frecuentemente, una clara mejoría de las condiciones de vida, de los ingresos, la vivienda y el acceso a educación y salud, contrasta con la persistencia de miradas discriminatorias y racializadas que colocan una frontera simbólica allí donde la desigualdad económica ya no habla por sí sola. Esa contradicción entre ascenso económico y subalternización de estatus, puede ser la base sobre la cual se despliegan inversiones culturales inmensas de estos grupos de migrantes, o movimientos culturales que reafirman su identidad.

Otras veces, los migrantes desarrollan lazos políticos que se entretejen localmente y que generan ciudadanías distantes del tipo ideal del ciudadano moderno y de la no ciudadanía radical. Cada una de estas múltiples situaciones reclama ser observada y analizada en su propia dinámica, tanto por esos logros e incorporaciones parciales, como por los límites que establece la formación local, regional o nacional acerca de las alteridades. En este último sentido, esos flujos migratorios en direcciones diversas, esos transnacionalismos y cosmopolitismos desde abajo, no están exentos de la posibilidad y el riesgo de terminar reponiendo con violencia simbólica la potencia del nacionalismo, el racismo y la xenofobia.

¿En qué medida el desconocimiento y la vigencia de estereotipos cultivan pequeños y grandes rencores y desconfianzas que, en contextos de crisis, pueden hacer prevalecer paranoias sociales y culturales? ¿Acaso es posible vivir juntos sin una comprensión acerca de la situación y las necesidades de “los otros”? ¿Cómo reaccionan o actúan los y las migrantes frente a estas tendencias?

Esperamos generar un diálogo fructífero entre experiencias múltiples en diferentes regiones, analizar sus dilemas y potencialidades.

 

Bases del evento y de la aplicación:

Lugar: Sede Principal del Centro de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS) en Guadalajara, México

Fecha: 11 y 12 de mayo de 2020

Dirigido a: Se reciben propuestas de ponencias académicas, individuales o colectivas.

Postulación: Llenar el Formato de aplicación con título y resumen de la propuesta y una breve ficha académica con indicación de los estudios realizados y publicaciones relevantes.

Idioma: español, portugués, inglés

Envío de propuestas: Por correo electrónico a la dirección eventos@calas.lat y con referencia "Plataforma Crisis Migratorias"

Fecha límite para mandar las propuestas: 25 de noviembre 2019

Financiamiento: En caso de ser seleccionado, el CALAS cuenta con fondos para reembolsar gastos de viaje y pagar alojamiento durante los días del evento en Guadalajara.

Anuncio de propuestas seleccionadas: 22 de diciembre 2019

 

Contacto/Mayores informes:

Centro Maria Sibylla Merian de Estudios Latinoamericanos Avanzados (CALAS)

C.E: info@calas.lat

Lugar: 
CALAS, sede principal Guadalajara
Groups audience: 
Sede principal México